La mejor protección no es cobrar un daño: es que no ocurra. Por eso verificamos la identidad de cada huésped antes de que entre, revisamos el departamento en cada salida y, si algo pasa igual, gestionamos nosotros el reclamo ante AirCover.
Cada huésped valida su documento y su identidad en ahoste.ar, nuestro sistema propio, antes del check-in. Los accesos usan códigos que cambian entre estadías y quedan registrados: siempre sabemos quién estuvo en tu departamento y cuándo.
Después de cada check-out, el equipo de limpieza revisa el departamento y controla el inventario, y reporta cualquier novedad en el momento. Un daño detectado a tiempo es un reclamo que prospera y un arreglo que no se agranda.
AirCover, la protección de Airbnb para anfitriones, cubre hasta USD 3.000.000 en daños a la propiedad y USD 1.000.000 en responsabilidad civil. Pero cobrar un reclamo no es automático: hay plazos cortos, evidencia específica que presentar y formularios precisos, y Airbnb no te va llevando de la mano — un reclamo mal armado o fuera de término se pierde. Nosotros conocemos el proceso de memoria, estamos siempre del lado del propietario y lo presentamos como Airbnb lo exige, para conseguir el reembolso siempre que corresponde.
Gestionamos decenas de reclamos de AirCover por año. La gran mayoría son menores —un vaso, una mancha en un sillón— y sabemos exactamente qué evidencia pide Airbnb para reconocerlos. Vos ni te enterás del trámite.
El desgaste normal por uso no es un daño. Y si un problema mayor no fue causado por un huésped ni está cubierto por AirCover, el costo corre por cuenta del propietario. Ver planes
AirCover no las cubre. En el plan Premium, si una sábana o una toalla no se puede recuperar, la reponemos por otra de calidad premium, sin costo para vos.
Reponemos 1 juego de toallas por departamento cada 1–2 meses. El propietario no paga nada.
Te respondemos en menos de 24 h con una estimación y todas las dudas de protección resueltas.