¿Conviene más Airbnb o alquilar por meses?
Los tres modelos, en una línea
- Turístico (por noche): publicás en Airbnb/Booking, recibís viajeros por días y el precio sigue la demanda. Es lo que hacemos nosotros.
- Temporario (por meses): un inquilino, el depto amueblado, contratos de algunos meses (se ajustan por IPC). Un solo interlocutor.
- Tradicional (largo plazo): contrato de 2-3 años, sin amueblar, y el inquilino paga expensas y servicios.
Para un depto amueblado y bien puesto, la decisión real suele ser entre los dos primeros. Al tradicional lo vemos al final.
Turístico vs. temporario: la comparación que importa
Rentabilidad. El turístico, bien gestionado, rinde alrededor de un 10% más que el temporario, incluso contando expensas y servicios. Pero —y acá está la trampa— esa ventaja depende de una sola cosa: la gestión (ya vamos a eso).
Estacionalidad vs. ingreso seguro. El turístico depende de las temporadas: hay meses picos y meses flojos. El temporario, en cambio, si conseguís un buen inquilino, te da un ingreso seguro y sin estacionalidad. Es su gran ventaja.
El cuidado del departamento. Y acá está la contra del temporario: dependés de que el inquilino cuide el depto como lo cuidarías vos — y un buen inquilino no es fácil de encontrar. Con el turístico bien gestionado no dependés de nadie: revisamos y limpiamos el departamento en promedio 5 veces por mes, así el deterioro es mucho menor y te asegurás de que no te lo estén arruinando sin que te enteres.
El riesgo del inquilino. Con un temporario, si el inquilino deja de pagar o se complica, es tu problema —y resolverlo lleva tiempo—. El turístico no tiene ese riesgo: no hay un inquilino que se quede. Y si un huésped rompe o se lleva algo, lo reclamamos y conseguimos la cobertura de Airbnb.
Flexibilidad de uso. Con el turístico bloqueás las fechas que quieras y usás tu depto cuando lo necesitás. Con un temporario lo tenés comprometido durante todo el contrato.
El precio. El temporario se ajusta por IPC, pero puede quedar en un valor desactualizado frente a la demanda real. El turístico sigue la demanda día a día — nunca dejás plata sobre la mesa por un precio fijo.
La otra cara: por qué el turístico "ya no rinde como antes"
Seamos honestos, porque es lo que estás leyendo en todos lados en 2026: la brecha se achicó. Hace un par de años el turístico rendía muchísimo más; hoy la diferencia es más fina. ¿Por qué? El dato clave del mercado es la ocupación: ronda el 53% — o sea, 14 o 15 noches vacías por mes. Con esa ocupación, un Airbnb mal gestionado o autogestionado puede rendir menos que un temporario.
La diferencia real no es turístico vs. temporario: es turístico bien gestionado vs. todo lo demás. Nuestras propiedades promedian 85% de ocupación contra ese 53% del mercado. Ahí es donde el turístico vuelve a ganar — no por el modelo, sino por cómo se opera. Y los costos operativos (limpieza, reposición de ropa blanca) en nuestro caso los cubrimos nosotros.
¿Y el alquiler tradicional?
Es otra decisión, porque implica desamueblar y comprometer el depto por años. A cambio, el ingreso es más bajo pero previsible y sin ninguna gestión, y el inquilino paga expensas y servicios. Desde el DNU 70/2023, además, el tradicional se volvió más flexible (plazo, moneda y ajuste libres), así que recuperó atractivo para quien busca cero trabajo y largo plazo. Si eso es lo que buscás, es una opción válida — pero es un producto distinto al de un depto pensado para turístico.
Entonces, ¿cuál conviene?
- Querés el máximo rendimiento y no te molesta la gestión (o la delegás): turístico.
- Querés previsibilidad y un solo interlocutor, y encontrás un buen inquilino: temporario.
- Querés cero gestión y largo plazo (y no te importa desamueblar): tradicional.
En los tres, el que mejor rinde es el que está bien gestionado. La ventaja del turístico solo aparece cuando la ocupación es alta y la operación está aceitada — y para eso estamos.